18 agosto 2006

Casa encantada

Vivo en una casa encantada,
donde sale el sol todos los días
y las plantas crecen sin parar.
Las cortinas son de colores
y el sofá naranja.
El espejo del baño nunca se empaña
y detrás de mí siempre aparece tu reflejo.
En el timbre de la entrada
suena nuestra canción
y en el videoportero se puede ver la TV.
La mesa de la cocina
tiene variedad de platos
y el frigorífico está lleno de dulces,
bombones y tarta de manzana.
El mirador está en primera línea de playa
e Internet colgado en la página
de muchoviaje.com.
El pasillo es una pista de patinaje
con millones de kilómetros por hacer
sin límite de velocidad.
Y en la habitación,
sobre la cama,
aparece un edredón lleno de lentejuelas
que cuando la luz refleja,
las paredes se llenan de luces de colores.
Y en mitad de todo esto,
estás tú,
recogiendo los sueños por el parquet.

1 comentario:

La rubia del fondo dijo...

Joder...
Es precioso el poema.
Tu casa encantada me ha encantado.
Invítame...