y seré tuya para siempre.
Sóplame palabras en versos
y bailaré tu vals.
Cuélate en mis sueños,
no podré despertar.
Balancea tus dedos sobre mí
y ya no habrá tregua
entre tu cuerpo y el mío,
entre tu susurro y mi aliento.

En mitad del bar
lleno de mesas con sillas pares,
con botes de canela sin dosificador,
lleno de cartas de té
y pacharán para las digestiones pesadas,
detrás de tu cortina de humo,
te hiciste transparente.
Por fin algo sonreía dentro de ti,
algo hacía tambalear tus cimientos
tan definidos,
tan robustos (sólo en apariencia).
Recuperabas esa sonrisa de medio lado
y esa emoción en mitad de la montaña rusa.
Me alegré de oírte respirar,
por fin,
respirar aire limpio,
aire fresco,
aire...con tintes rosas...
Y ahí estás tú,
frente al dragón
con tu espada de cartón en la mano
y sin saber si enfrentarte a él
o salir corriendo.
Y yo te animo,
te animo a entablar conversación
con el más temible de tus miedos,
contigo misma.


Sé que estando en cualquier lugar,
intentas olvidarte de mí,
que no puedes dormir,
que tomas pastillas rosas
y todo anda muy mal
cuando empiezas otra cosa
e intentas remontar.
Lo sé,
tengo noticias de ti,
no quiero borrar mi pasado,
no quiero marcharme de aquí,
aunque necesito de otros motivos,
de nuevas cosas para vivir,
olvidar tu dirección
y dejarte ser libre
para que respires sin mí.,
sin esa sombra que te persigue,
debo alejarme...
Ni una canción tarareada a media luz,
ni la primera noche que nos desnudó la luna,
se pueden borrar de mi memoria.
Cientos y cientos de motivos
te retienen en mí,
y la brisa me trae tu olor...
Me columpio cada vez más fuerte,
quiero volver a sentir
el vértigo de la primera vez,
el cosquilleo del primer momento,
la necesidad de tenerte a cada minuto,
las dudas...
y en mitad de mi éxtasis,
vuelvo a la realidad dándome cuenta
de que no hay que anclarse en el pasado,
siempre y cuando mi futuro
termine con tu nombre a pie de página.