
sé que detrás,
aunque sea sobre las nubes,
hay rayos de sol para todo el mundo
y seguro que uno en especial para tí.




y deja que disfrute de tí Hoy es un día
en que me apetece
cerrar las ventanas,
dar la vuelta a la llave de la puerta
y no coger el teléfono a nadie.
Meterme en la ducha
y empaparme de algo más
que llanto.
Ahora,
como ayer,
me siento sola,
incomprendida
y vacía.

Y todas las mañanas,
te llevo de viaje cuando duermes,
mientras la rutina me absorbe
me desvanezco en tus sueños.

Sigo prefiriendo hacer el amor contigo
que con fantasías,
ahora,
por fin.
Arranco el reloj de mi muñeca
intentando evitar que pase el tiempo,
a tu lado.
Desembalo hasta la última miseria
por si todavía encuentro algo,
algo que no te guste.
Y me miro en el espejo
intentando encontrar la última cicatriz,
la que aun no se ha cerrado el punto
y...
aparte.
...Intolerancia fumada
en papel de reproches.
Frases llenas
de tintes oscuros.
Significado absurdo
a simples palabras.
Brochazos rojos
en mitad de la despedida.
Perdones
con pena de muerte
y abrazos...
que ahogan.

En mitad del bar
lleno de mesas con sillas pares,
con botes de canela sin dosificador,
lleno de cartas de té
y pacharán para las digestiones pesadas,
detrás de tu cortina de humo,
te hiciste transparente.
Por fin algo sonreía dentro de ti,
algo hacía tambalear tus cimientos
tan definidos,
tan robustos (sólo en apariencia).
Recuperabas esa sonrisa de medio lado
y esa emoción en mitad de la montaña rusa.
Me alegré de oírte respirar,
por fin,
respirar aire limpio,
aire fresco,
aire...con tintes rosas...
Y ahí estás tú,
frente al dragón
con tu espada de cartón en la mano
y sin saber si enfrentarte a él
o salir corriendo.
Y yo te animo,
te animo a entablar conversación
con el más temible de tus miedos,
contigo misma.


Sé que estando en cualquier lugar,
intentas olvidarte de mí,
que no puedes dormir,
que tomas pastillas rosas
y todo anda muy mal
cuando empiezas otra cosa
e intentas remontar.
Lo sé,
tengo noticias de ti,
no quiero borrar mi pasado,
no quiero marcharme de aquí,
aunque necesito de otros motivos,
de nuevas cosas para vivir,
olvidar tu dirección
y dejarte ser libre
para que respires sin mí.,
sin esa sombra que te persigue,
debo alejarme...
Ni una canción tarareada a media luz,
ni la primera noche que nos desnudó la luna,
se pueden borrar de mi memoria.
Cientos y cientos de motivos
te retienen en mí,
y la brisa me trae tu olor...
Me columpio cada vez más fuerte,
quiero volver a sentir
el vértigo de la primera vez,
el cosquilleo del primer momento,
la necesidad de tenerte a cada minuto,
las dudas...
y en mitad de mi éxtasis,
vuelvo a la realidad dándome cuenta
de que no hay que anclarse en el pasado,
siempre y cuando mi futuro
termine con tu nombre a pie de página.
